MONOGRAFIA DE ACIEGAS

Análisis de ‘A ciegas’ (Bird Box): Explicación del final con spoilers



Netflix ha cerrado el 2018 con “A ciegas” (“Birdbox”). La cinta post-apocalíptica protagonizada por Sandra Bullock que ha batido el récord de visualizaciones de la plataforma en los primero siete días. Una película de terror, con elementos que nos recuerdan a “Un lugar tranquilo” o “El incidente”, y que mezcla el presente y el pasado para mostrar tanto cómo se desató la situación, así como la forma en la que aprendieron a sobrevivir en medio del apocalipsis.
Prácticamente al comienzo de la película, en el trayecto en el que Malorie (Sandra Bullock) sale del hospital para regresar a casa, podemos ver cómo se origina el caos en medio de la ciudad. Al más puro estilo de “El incidente” (La película de M. Night Shyamalan que los veganos no quieren que veas), observamos cómo la gente comienza a suicidarse sin ningún tipo de explicación.  Solo percibimos que su mirada cambia e instantes después se precipitan a una muerte violenta. Pronto descubriremos qué es lo que sucede en realidad.

EL JUICIO FINAL

La vista es el origen de todo. Una especie de entes, que no llegamos a ver o entender y que se han expandido por cada rincón del planeta, provocan en aquellos que los miran una serie de visiones que les incitan al suicidio de forma instantánea. Unos seres invisibles que en cuestión de horas sumirán al mundo en un absoluto caos.
Una premisa bestial  a la que los guionistas tratan de dar un sentido para despejar las dudas de los espectadores más curiosos. Así es como en medio del miedo y la incomprensión inicial en la película, un dependiente de una tienda de consumibles llamado Charlie teoriza sobre lo que realmente está sucediendo. Él comienza afirmando que la humanidad ha sido juzgada y ha perdido. Habla de que las religiones y mitologías a lo largo de los siglos ya habían mencionado esa especie de ‘juicio final’ que se manifiesta en forma de demonios o espíritus. Incluso da nombres de esos demonios. Menciona a Aka Manah o Los Daevas, demonios del  mal pensamiento. Al Surgat de las creencias oscuras del cristianismo que hacía que las embarazadas vieran a sus bebés no nacidos con forma de langosta o araña. O incluso a  Huli jing de China o el Puka para las celtas, ambos cambia-formas de malos pensamientos. Y los relaciona con los extraños seres invisibles que les acechan en la calle.
Si hacemos caso a lo que dice Charlie, lo que están experimentando es una especie de juicio final, un apocalipsis religioso donde los demonios/espíritus se manifiestan adoptando la forma de los peores miedos, sufrimientos y pérdidas. Y en el momento que los ven, se ven sumergidos en una tristeza y desesperanza tan absoluta que no dudan ni un instante en quitarse la vida.
Eso no quiere decir que sea la verdad. Sino que es el único momento de la película en la que se enuncian una teoría sobre lo que ocurre. Pero bien podría ser una guerra biológica, una enfermedad contagiosa o incluso aliens los que están poniendo fin a la humanidad. Aunque es cierto que analizando alguna de las muertes parece que el dependiente sí lleva parte de razón, al menos en lo de las visiones. Pues la hermana de Malorie,  Jessica (Sarah Paulson), comienza a tener extrañas visiones catastróficas que le provocan el llanto justo antes de volcar el coche de forma intencionada. Incluso la  mujer que socorre a Malorie en la calle, antes de suicidarse, llama a su madre una y otra vez para luego descubrir que en verdad había muerto muchos años atrás.
¿Y cómo sobrevivir en medio del caos? Evitando mirara a las criaturas a toda costa. Curiosamente esos espíritus no pueden entrar en sitios cerrados, por lo que Malorie junto con un grupo de extraños se encerrarán a cal y canto en una casa, cubriendo ventanas, tapiando puertas y vigilando que nadie se les acerque. 

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